Después de una separación, una viudedad o simplemente con ganas de compartir, muchas personas deciden conocer gente nueva a partir de los 50. Internet se ha convertido en una forma habitual de hacerlo, y cada vez más personas de esta edad se animan a probarlo.
Una etapa con ventajas
A partir de los 50, muchas personas saben mejor lo que quieren y lo que no. Tienen experiencia, más tiempo para sí mismas y menos prisa. Esa claridad es una ventaja a la hora de conocer a alguien.
Elige un servicio pensado para ti
Algunos servicios están dirigidos a personas de tu edad y con intenciones parecidas. Eso facilita encontrar perfiles con los que tienes cosas en común y conversaciones más tranquilas. Antes de registrarte, fíjate en:
- a qué edades se dirige;
- qué puedes hacer gratis;
- cómo protege tu privacidad.
Crea tu perfil con calma
Elige una foto reciente y escribe unas líneas sobre ti: tus aficiones, cómo te gusta pasar el tiempo, lo que buscas. No hace falta ocultar tu historia: hablar con naturalidad de tu vida da confianza.
Tómate tu tiempo
No hay prisa. Conversar durante unos días antes de quedar permite conocerse mejor y ganar confianza. Una llamada antes del primer encuentro ayuda a romper el hielo.
Habla de lo que buscas
Una relación estable, alguien con quien viajar, compañía para salir: decirlo con claridad desde el principio evita malentendidos.
La familia y los amigos
Algunas personas sienten reparo en contarlo a sus hijos o amigos. Compartirlo con alguien de confianza puede ayudarte: te dará ánimos y alguien sabrá con quién has quedado.
Pide ayuda con la tecnología si la necesitas
Si no te sientes cómodo con el móvil o el ordenador, un familiar o amigo puede ayudarte a crear tu perfil y a configurar las opciones de privacidad. La mayoría de los servicios son sencillos de usar una vez creada la cuenta.
Protégete
Los consejos de siempre siguen siendo válidos: no envíes nunca dinero a alguien que no conoces en persona, no compartas tus datos bancarios y queda en un lugar público la primera vez.
Sé tú mismo
Tu experiencia es un valor. Hablar con naturalidad de tu vida, tus aficiones y lo que te gustaría compartir atrae a personas que buscan lo mismo que tú.
