Pasar de los mensajes a un encuentro en persona es un paso importante. Con unas pocas precauciones, puedes disfrutarlo con tranquilidad y centrarte en lo importante: conocer a la otra persona.
Antes de la cita
Habla por teléfono o videollamada
Una llamada corta ayuda a confirmar que la persona es quien dice ser y a ver si la conversación fluye. Si alguien pone siempre excusas para no hablar por teléfono ni por vídeo, es mejor ir con prudencia.
Busca información básica
Sin invadir su intimidad, es normal comprobar que su nombre y sus fotos encajan con lo que te ha contado. Si algo no cuadra, puedes preguntarle con naturalidad.
Elige un lugar público
Una cafetería, un paseo por una zona concurrida, un museo o una exposición son buenas opciones para una primera cita. Evita los lugares aislados y el domicilio de cualquiera de los dos.
Avisa a alguien de confianza
Cuenta a un amigo o familiar dónde vas a estar, a qué hora y con quién. Puedes acordar enviarle un mensaje al terminar.
Durante la cita
Organiza tu propio transporte
Ir y volver por tus propios medios te da libertad para marcharte cuando quieras.
Cuida tus pertenencias
Mantén tu bolso, tu teléfono y tu bebida a la vista.
No compartas demasiado pronto
No es necesario dar tu dirección, tu lugar de trabajo exacto ni datos personales en la primera cita. Ya habrá tiempo si la relación avanza.
Escucha tu intuición
Si algo no te parece bien, puedes terminar la cita con educación. Tu comodidad es lo primero, y no tienes que dar explicaciones.
Después de la cita
Envía un mensaje a la persona de confianza para decirle que todo ha ido bien. Si la cita te ha gustado, díselo a la otra persona con sencillez. Si no, puedes agradecerle el rato con amabilidad y decirle que no sientes una conexión.
Recuerda que una primera cita es solo eso: una oportunidad para conocerse, sin presión.
